01 septiembre, 2006

JUGAR AL AIRE LIBRE

El juego al aire libre supone un espacio fundamental en la educación de niños y niñas, ya que tiene lugar en un entorno de relación entre iguales, en donde ejercitar y poner a prueba, roles, actitudes, actividades, etc.

Lo que nos encontramos en la actualidad, al menos en algunos lugares de España, son plazas duras. En lugar de bancos encontramos sillas solas, enganchadas en el suelo, dispuestas de tal forma que es imposible la conversaciones y hasta difíciles las carreras con patines. Zonas completamente ajardinadas donde no se puede pisar el césped ni jugar a pelota. Espacios planos evidentemente facilitan la vigilancia pero en cambio impiden uno de los juegos más apreciados por la infancia: esconderse. Estructuras de juego infantil desgastadas por el mal uso de otros colectivos...

Dentro del concepto de Ciudad Educadoras, las plazas y parques públicos se presentan como medios extraordinarios para hacer de la ciudad un espacio no sólo habitable, sino además enriquecedor. Una ciudad donde la infancia se mueve libre y tranquilamente, caminando por sus calles, una ciudad llena de gritos, risas, carreras, en definitiva, llena de juego, es realmente una ciudad que educa, que nos hace personas.

A menudo nos quejamos de que los niños no saben a qué jugar, que se aburren pronto, teniendo todo tipo de juguetes... qué sólo les gustan los videojuegos... que... Pero, ¿ofrecemos alternativas reales de juego?


Francesco Tonucci nos lo explica en su última publicación, La ciudad de los niños , editada en España por Barcanova: “ cuando la plaza está lejos y, por lo tanto, no puedo ir sólo, estoy sometido a los horarios de los mayores; pero, además, como está lejos y voy con papá y mamá, no puedo ir con el chandal viejo que utilizo en casa... y como tengo que vestirme bien, no puedo ensuciarme...”

Es una gran contradicción que los adultos, padres y madres, educadores, urbanistas, técnicos municipales, etc., hemos de afrontar: las ciudades no están pensadas para los niños. Parecen ciudadanos de segunda categoria. Hay pocos espacios de juego y a menudo quedan lejos de sus posibilidades de autonomía. Las plazas no están pensadas para estimular su capacidad de juego ni la comunicación ciudadana. Por otro lado, los patios de las escuelas, espacios normalmente grandes y seguros, están cerrados al juego libre de los niños, después de las cinco de la tarde. Y además, estos patios, pensados exclusivamente para el uso de los niños, demasiadas veces tampoco están pensados para el juego.

Es necesario que pongamos atención, cada uno desde su parcela de responsabilidad, teniendo presente que la calidad de vida de los niños pasa también por ofrecerles una ciudad acogedora y a su medida. En definitiva, una ciudad para los niños es, seguro, una mejor ciudad para nosotros, los adultos.

ENTRE ADULTOS ANDA EL JUEGO

La vida infantil no se puede concebir sin juego. Jugar es la principal actividad de la infancia y responde a la necesidad de los niños y niñas de mirar, tocar, curiosear, experimentar, correr, saltar, inventar, expresar, soñar...; es la manera de hacer suyo el mundo que les rodea y estimarlo.

Para que exista el juego debe darse la posibilidad de tratar los objetos e incluso las ideas, vinculadas al juego, de manera no convencional. Se trata de experimentar que las cosas no han de ser siempre lo que parecen, ni como nos dicen… y que puedan llegar a ser, según seamos capaces de imaginarlas…. Aprender esto es el primer paso parar poder transformar las cosas.

El juego adquiere en la infancia un valor psicopedagógico evidente, permitiendo un armonioso crecimiento del cuerpo, la inteligencia, la afectividad, la creatividad y la sociabilidad, siendo la fuente más importante de progreso y aprendizajes.
Sin embargo, cada vez más a menudo, observamos la falta de recursos lúdicos de muchos niños y niñas, con un repertorio de juegos muy limitado.

Para estimular la capacidad de jugar de los niños y niñas necesitamos garantizar una serie de condiciones que convierten al juego en rico y creativo y que cada vez están más olvidadas por nuestra sociedad :

Espacios: Adecuados y estimulantes, donde los niños y niñas puedan jugar sin peligros y en libertad… Espacios en las casa, en los colegios, en las ciudades, al aire libre...

Tiempo: rico y pausado, sin prisas, tiempo para recrear aquello visto, aprendido y vivido, tiempo parar soñar, inventar, crear…

Compañeros y compañeras: juegos y juguetes: que permiten la creatividad, el reto y la imaginación, que sean un punto de inicio, una pregunta, no tantas respuestas y caminos premeditados. Juegos con juguetes y sin juguetes para jugar en casa y al aire libre….

Adultos: dispuestos a compartir, estimular y valorar los juegos de los niños, a la vez que saben divertirse con ellos. Tolerantes con el juego más creativo, espontáneo, expansivo, alegre y apasionado. Es sin duda una oportunidad de divertirnos juntos, conocernos mejor, crear complicidades, que no podemos desaprovechar en beneficio de los niños, por supuesto y también en beneficio nuestro. ¿O no nos lo merecemos?


La necesidad de jugar junto a las limitadas posibilidades de juego que nuestra sociedad ofrece, debiera motivarnos a la reflexión y a un cambio de actitudes y valores. No debemos olvidar que el juego es un derecho recogido en la Carta de Derechos de los Niños (resolución núm. 1.386 (XIV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 20 de noviembre de 1959 y ratificada en la Convención sobre los Derechos de los niños, adoptada por NN. UU. en su resolución 44/25 de 20 de noviembre de 1989) y que en la satisfacción de este derecho toda la sociedad junto a las administraciones públicas estamos comprometidos.

11 agosto, 2006

Ipa España ya tiene blog

La Asociación Internacional por el derecho de niños y niñas a jugar de España, estrena blog. Un espacio de intercambio para todas aquellas personas que apoyan el juego como herramienta de desarrollo, como forma de comunicación, como una manera de abordar la vida.